Gustavo estaba tenso.El llamado de Ana, para encontrarse en un horario y día inusual, lo había dejado intranquilo.
Era un abogado de 45 años, todavía en buena forma y con una situación económica holgada. Ana, de 30, era su amante desde hacía tres meses y, desde el principio de la relación, habían acordado pautas en la convivencia que no afectaran su situación matrimonial.
Al entrar al bar la divisó sentada en el lugar de siempre. La saludó con un beso tierno y se ubicó enfrente de ella. El mozo acudió al instante.
- Traeme dos cafés y dos medialunas. Saladas, por favor –dijo él.
Ana se veía bastante nerviosa.
- Bueno, contame, ¿qué pasa? –dijo Gustavo, iniciando la conversación.
Ana se aclaró la garganta.
- Mirá, Gustavo, voy a ir al grano. Estoy embarazada.
El abogado abrió los ojos sorprendido.
- Pero, ¿co... cómo fue?
- Como es desde siempre.
- Si... no... digo, ¿de cuánto estás?
- Casi tres semanas.
- Caramba.
El mozo llegó con el pedido y comenzó a distribuirlo con una lentitud exasperante. Aunque Gustavo lo miró expectante, el muchacho siguió con su accionar, impertérrito. Colocó el ticket bajo el plato de las medialunas y se retiró.
Mientras le ponía azúcar a su café, Gustavo preguntó:
- Y, ¿qué pensás hacer?
- ¿Cómo que pienso hacer? Tenerlo, obvio. ¿O qué te pensás? ¿Que quiero abortar?
- No dije eso...
- Pero lo pensaste.
- No, me refería a como llevar adelante esto.
- Bueno, por eso te cité. Tenés que hacerte cargo.
- ¿Cargo de qué?
- ¿Cómo de qué?
- Bajá la voz, por favor.
- Yo no voy a poder sola, necesito de tu aporte.
- Bueno, yo en algo te puedo ayudar.
- ¿En algo? No, querido. En todo, más bien.
- No entiendo.
- ¿Qué no entendés? Es tu responsabilidad también.
- No creo.
- ¡Ja! ¡Es tu hijo!
- ¿Segura?
- ¿Qué querés decir con eso? No seas hijo de puta.
- Te dije que hablaras más bajo.
- No me importa. No podés dudar de mi.
- ¿Por?
- ¿Te pensás que soy una trola? –dijo, comenzando a lagrimear.
- No llorés, por favor.
- Entonces no me ofendas.
Gustavo le arrimó el servilletero para que se secara.
- Ya veo como viene la cosa –dijo ella, más resuelta.
- ¿Qué cosa?
- No te hagás el boludo. Te querés abrir, ¿no?
- Nada que ver –negó enfáticamente.
- Ok, así están las cosas, ¿verdad? Pues bien, esto no va a quedar así.
- ¿A qué te referís, Ana?
- A que si no te hacés cargo... Voy a ir a hablar con tu mujer.
- Sería un error de tu parte.
- ¿Si? Vamos a ver que opina tu esposa al respecto.
- No te va a creer.
- ¿No? Tengo el resultado del análisis a mano. Cuando se lo muestre sabrá que somos amantes y que me dejaste embarazada.
Gustavo sorbió un poco de su café, y dijo:
- Sobre que somos amantes puede dudar y me encargaré de desmentirlo, como otras veces.
- ¿Otras veces?
- Claro, ¿no pensarás que sos la primera con quién la engaño?
- Mirá vos... Bueno, igual el certificado de embarazo te va a hundir.
- No creo. Ese verso no se lo va a tragar.
- ¿Verso? Sos un pobre tipo, no sabés con quién te metis...
- ¿Sabés que es una vasectomía? –la interrumpió.
- ¿Una qué?
- Vasectomía. Es una cirugía menor para poner fin a la fertilidad masculina. Me la hice hace dos años porque, con mi mujer, decidimos que no queríamos tener más hijos. Con tres era suficiente.
Ahora la asombrada era Ana.
- Te quedaste sin palabras, chiquita. Bueno, sigo yo. Ese bebé, ese pobre bebé, no puede ser mío. Y calculo, sino anduviste con otros, que es de Daniel.
- ¿Da... Daniel? ¿Cómo...?
- Mirá, nena, como abogado tengo formas de saber sobre la gente que frecuento. No me molestaba que salieras con él porque yo tenía a mi mujer y me pareció justo que vos tuvieras lo tuyo. Me caíste bien y quise pasarla mejor.
- Pero... Me dijiste que me querías...
Gustavo resopló.
- A ver... Sos egoísta, mediocre, un poco insulsa y medianamente atractiva. Pero tenés una gran virtud: cogés y la chupás como los dioses.
Ana estaba paralizada.
- Para terminar con esto, te digo: me importa un carajo como te la vas a arreglar. Si hubieras venido a mí, honesta y humildemente, con tu problema, quizás te hubiera ayudado con algo de guita. Pero así no. De prepo, no. Y te advierto: si llegás a acercarte a mi familia con esta boludez, les voy a tirar, a vos y al pelotudo de tu novio, todo el estudio jurídico encima. Turros de cuarta como ustedes, los desayuno todos los días en Tribunales.
Ella no respondió.
Gustavo aprovechó para retirarse, no sin antes decir:
- Ah, y los cafés, pagalos vos.
Y la dejó a Ana con toda su miseria.
Y un café ya frío.
23 comentarios:
Hay Anita, pero deverás que la mina es insulsa jajaja.
Hay extrañamente me recordó una historia, que acabo en histería O_o
Toma! Donde las dan las toman!, se pasó de la raya la niña. Muy bueno, como siempre.
Abrazos.
¡Muy bueno, en el medio del relato me puse nervioso por el tipo!
Saludos.
Es lo que yo digo, mejor no meterse con los abogados! :P
Beso!
muy bueno
abrazooo
Buenísimo... ahora, qué turra la mina. De insulsa y mediocre convengamos que tenía poco. Era más bien una yegua con todas las letras.
Será:
Y bueno, hizo su jugada... y salió mal.
Vero:
Es que no contó con el detalle de la operación.
Tendría que haberle pedido, al principio de la relación, la historia clínica.
Ceo:
Y... no es un tema como para estar tranqui. Para flojos de esfínteres, no es recomendable que te den esas noticias.
Estelite:
No sé. Si pudiera, me gustaría investigar con quienes salgo. O conozco.
Tenés al día tu prontuario?
Mateo:
Gracias.
Apretón de manos (es que recién nos conocemos)
Despe:
Los varones y mujeres disentimos en el uso de término "yegua".
Chan!!!!
eso se llama el tiro por la culata!
Egoísta, mediocre, un poco insulsa y medianamente atractiva... pobre mujer, la destrozó! me da penita, pero esas cosas no se hacen...se lo merece!
un beso
La mina era una turra, ok.
Ahora, el tipo también. Muy feo eso.
Nada:
Encima no tenía un plan B, del tipo:
"Eh, che, era una joda".
Algún:
El riesgo de ser turro es encontrarse con alguien peor que uno.
Esa es la clave.
No podía salir bien por ningún lado la cosa.
Falta de códigos.
Ahora, ella no tenía UNA virtud, sino DOS. No la desmerezcamos tampoco, pobre chica.
Y con los bogas, no se jode.
Jaz:
Pero... Una virtud no incluye a la otra?
O sea, viene el pack completo. O sea, un "completo".
Es como que la segunda refuerza a la primera.
Es decir, como si... Bueh, se entendió.
No. Personalmente no creo que una virtud contenga la otra, pero seguramente sea una diferencia semántica entre ud. y yo.
O quizás sea ud. un afortunado.
Es que, si hace bien lo segundo, lo primero... bueno, se ve.
Y si, en la actualidad me considero afortunado. Carlo... Carla, Carla no me defrauda.
Creo que "hija de puta" es universal... jajaja
Pero algún peronista tiene razón: feo lo del señor también... (defensa sexista sí jajaja)
Usted, Adenoz, nació en un mal momento histórico. En otraépoca usted sería realmente famoso y hasta casi estoy seguro que podría vivir de esto.
Patéticos el tipo, la mina una boluda, creerle a un abogado, ja! La vacectomía se la hizo al gato.
No me gustó el relato, sorry. Además, coger sin forro? Somos grandes, el embarazo es lo de menos. No hay caso, con el tiempo retrocedemos en edad mental.
Saludos.
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