domingo 8 de agosto de 2010

Las crónicas del Comandante Amperio III

El frío interior
Como estatuas, estábamos, con algunos compañero del Penal “Carne fresca”, alrededor de un tacho donde ardían diferentes elementos. El fuego nos ayudaba a soportar la inclemencia del tiempo, pero, por los colgantes mocos congelados de los asistentes, no era un eficaz paliativo contra el frío artero y gorila.
En eso pasa a nuestro lado el Comandante Amperio. Iba vestido con unas bermudas, camiseta musculosa y sandalias. Coronaba su estrafalaria vestimenta un sombrero Panamá blanco. Apenas pudimos observarlo, dada la rigidez no solicitada de nuestros miembros.
Me acerqué temblando al lugar donde el Comandante se sentó a tomar el poco sol que, mezquinamente, se repartía en el patio, y le dije:
- Comandante, disculpe. ¿Le puedo hacer una pregunta personal?
- Déale, nomás, compañerico.
- ¿Estuvo consumiendo lavandina?
- ¿Por? –preguntó algo serio.
- Es que, Comandante, hace un frío de cagarse y usted anda como si estuviera en Miami en un día de mucho calor.
- ¿Frío? ¿Para usted hace frío?
- Y... si, algo. No está para andar con chomba.
- Déjese de mariconadas, ¿quiere? Frío, frío era el pasé cuando estuve en la Rusia.
“Cagamos”, pensé. “Se viene un relato”. Pero, bueno, quizás eso ayudaría a olvidar por unos momentos el gélido panorama.
Y el Comandante contó.

Hace tiempo, bastante, anduve por la Siberia. Laburaba de delivery llevándoles viandas y otros comestibles a los guardias del Gulag. A veces, mientras me preparaban la orden de pago, me daba una vuelta por el campo para hacerme unos mangos extras vendiéndoles vodka adulterada a los presos. Tipos serios éstos, más bien fríos (quizás el clima ayudaba a formar esta característica de su personalidad).
Entre ellos había uno que me llamó la atención, el Ale Solyenisin, un rusito medio quilombero. Bueno, charlando, no va que el pibe sabía un toco de Perón (¿puede creer?): cantaba la marchita (en un español arcaico, pero se entendía), se sabía de memoria las 20 verdades y, a veces, se paraba levantando los brazos como el Pocho y gritaba: "¡Tovarich!". Pelotudo, pero tierno.
Bueno, nos hicimos amigos y yo lo adoctrinaba en la Verdad Peronista. Porque uno, esté donde esté y haga lo que haga, tiene que enseñar la Verdad, que para eso nos garpan. No como los pendejos de ahora, que ponen cualquier excusa para no salir a evangelizar y se la pasan mariconeando, enviándose mensajitos de texto a cada momento. En fin... ¿Dónde estaba? Ah si, el rusito. Bueno, la pasábamos bien. Yo le enseñaba a jugar al truco y él a mi los secretos del ajedrez. Hasta inventamos un juego nuevo: el Trucodrez, donde si ganaba con 33 de mano había que gritar: ¡Jaque mate! Si, ya sé, una boludez, pero en la inmensidad de la tundra uno se entretiene con lo que puede. Bueno, ¿vio que los rusos son medio Putín y se dan un piquito cuando se saludan?. Yo no podía ser descortés y trataba de amoldarme sin enviciarme, hasta que un día nos saludamos y el Ale estira la mano, me acaricia la cara y me dice: "Chau, lindo". Ahí se pudrió todo. Yo entendía que los tipos no tenían una alegría en meses y que yo, ya en ese entonces, era un guacho lindo y fibroso, pero no daba, ¿vio? No daba. A la siguiente vez que nos vimos le dije que me piraba porque me había expirado la visa. El rusito me pregunta: "¿el permiso de residencia?". "No, la tarjeta de crédito, boludo. ¡Claro, el permiso, ¿quevaser?!"
Antes de irme, el tipo me dice: "Cuando salga de acá y tenga una cuenta de messenger, voy a usar de contraseña: peronvive". Criaturita atea. Tiempo después me sirvió para hackearle la cuenta y hacerle moco la caja de ahorros.
La cuestión que, al despedirme le regalo un peroncito (un muñequito con la imagen de Perón confeccionado en látex, edición limitada). ¡El tipo deliró!
Me dijo que ahora iba a poder dormir, ya que tenía a quien abrazar. Cuando salió del Gulag hizo guita escribiendo boludeces y, en uno de sus libros (no me pregunte cuál) me nombra a mí y al peroncito.

Por la pausa que realizó el Comandante deduje que había concluido, por lo que lo dejé en su ensoñación y me fui a reunir con los muchachos. Me costaba caminar. Entonces decidí que sería mejor rumbear para la enfermería. No sentía un par de dedos del pie derecho, seguramente congelados.
Quizás habría que amputarlos.

19 comentarios:

Algún Peronista dijo...

Que tipo querible, éste ruso. Puto y peronista. Hoy seria un lider K indiscutible.
Los comunistas que encarcelaron al rusito peronista, era gorilas u osos polares?

ADENOZ dijo...

Algún:
Buena pregunta, compañero.
Gorilas zaristas? Osos zurdos?
Repito, qué buena pregunta.

Amperio dijo...

No tenía frío, Ade, porque me calefaccionaba el sombrero panamá. ¿Le conté que me lo regaló el Comandante Torrijos? Algún día le cuento, mi cuate.
Y sí, ché. El Ale era medio putarracón, medio igualitario, era. Al final se juntó con otro tipo, el Alexei Kosiguin y se enlumbrizan tan bíen que no se sabe cuál es el puto.
Pero frío, lo que se dice frío, es el que pasaba el compañero Rosarito Vladimirovich Andreiév. Y lo combatía jodiendo.
Véale, usté mismo, curepí erembó.


http://bailedeloschatitos.blogspot.com/2006/09/prceres-del-jolgorio-rosarito.html

Ceo dijo...

Parece que le gustan los trolos a los peronachos, hay mucha mención en todos los post. Los JP son trolos, por eso se aseguraron sacando la ley gay, siguen la doctrina que les dejó el líder que un día invitó al campeón del mundo, categoría crucero, Archie More para visitar el país y ahí fue vox populi que el negro le midió el aceite a pochito ("llámenme pochito" se acuerdan). Después fue López Rega el encargado de empujarle los fideos al primer trabajador al compás de la marchita. ¡Qué grande era!

Jazmin dijo...

Mire, al comandante... con su Brokeback gulag.





Tuve ese libro en mi biblioteca durante añares. Nunca me animé a leerlo.
Espero que sus pies sigan intactos, no es cuestión de perder la parada ahora, no?



Nací un 8 de octubre.
Sólo por si le causa simpatía el detalle.

Amperio dijo...

Me gusta como se gólpia el pecho el mono ese que le comenta, compañero. ¡Qué lindo gorila, ché!
¡Gorila y mataputo, como todos los fachos..!

Lo abrazo en el recuerdo del compañero Archimúr, Ade. UAP, coquito.

Verónica Marsá dijo...

Congelado pero manteniendo el tipo, sí señor. Sin calcetines pero con sombrero! Muy bueno, compi. Gracias, como siempre.
Besitos.

ADENOZ dijo...

Comandante I:
Acá no se habla de cantidad de frío (o si), sino de calidad de tornillo.
El Rosarito, viniendo del Paraguay, se cagaba de frío cuando abría la heladera.

Oiga, tanto le cuesta poner un link?

ADENOZ dijo...

Compañero Ceo:
Si, somos putos, y? Cuál es?
Te damos miedo? O curiosidad?

ADENOZ dijo...

Jaz:
Así que el 8 de octubre.
Y del '70 también?

(Soy resutil para preguntar la edad a las minas)

ADENOZ dijo...

Comandante II:
Entiéndalo al Ceo.
Está asustado porque ganamos en el 2011.
Es comprensible.

ADENOZ dijo...

Vero:
Un tipo bastante raro.
Tirando a put... Uy, cierto que al Ceo no le gusta.

Despe dijo...

"Cuando salga de acá y tenga una cuenta de messenger, voy a usar de contraseña: peronvive". Criaturita atea. Tiempo después me sirvió para hackearle la cuenta y hacerle moco la caja de ahorros."

Decíme que por lo menos usó los fondos del rusito para alguna obra de plena justicia social, decíme jajajaja

ADENOZ dijo...

Despe:
Por supuesto, piba.
Todo fue la guita fue para el pobre.

El pobre de mi, je.

Jazmin dijo...

jajajajaja... "también"?

El General también era del '70? Nací el mismo día, pero no el mismo año, eso le aseguro.

No tengo problema en mencionar mi edad. Soy clase '68.

Y si me permite un poco de autobombo (bueh, no creo que tenga problemas con el bombo, precisamente), no parezco de 41. Lo dice todo el mundo que me conoce.
Apenas si doy 40.

ADENOZ dijo...

Jaz:
El 8 de octubre de 1970, el Ale Solyenisin recibía el premio Nobel de literatura.

Cuántas coincidencias!

Jazmin dijo...

Oia, en serio...

Estaba tan concentrada en mi natalicio en un día peronista que ni siquiera sospeché que lo relacionaba con el Ale.

Tanta coincidencia debe significar algo. Yo le jugaría al 8.

ADENOZ dijo...

50 mangos a la cabeza, a los 5 y a los diez.
Ya te lo pasé.
Después te cobro, o lo descuento si ganás.

Libertario dijo...
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