lunes 12 de julio de 2010

Un día más

Bien, señores, vuelvo a las raíces.
Todo muy lindo, pero no puedo manejar más de un blog. Y "Lo que se me canta" puede abarcar más de mis cosas.

Con el siguiente texto voy a participar de un concurso de relatos breves. Es una adaptación de un escrito anterior de mi antiguo blog "El Clú".
Espero les guste y cualquier aporte será bien recibido.


Un día más

- Para mañana a primera hora te tengo lista la camioneta. Antes no, Ade.
Con estas palabras, Beto sentenció el resto de mi martes. Y no había lugar para apelación. Un mecánico de ley no da pie a cambios horarios o regateos: el laburo está cuando te dice y cuesta lo que te manifiesta. Quien quiera modificar esos términos, rumbea al fracaso.
Hice caminando las tres cuadras que me separaban del ciber de la Mabel (mi pareja) del lado del solcito, silbando distraídamente y consciente de mi desocupación temporaria.
La Mabel estaba controlando un pedido para el kiosco de espaldas a mí, por lo que decidí tomarla por detrás de sorpresa y asustarla un poco. Me fui acercando lentamente y haciéndole seña de silencio al Eze, mi sobrino, que estaba en la primera pc. A cinco centímetros de su cintura, la guacha dijo:
- Ni se te ocurra, nabo, te vi en el reflejo de la vitrina.
Retiré las manos presurosamente y la saludé:
- ¿Qué hacés, piba?
- ¿No ves? Laburando, ¿y vos? ¿qué hacés acá a esta hora?
- Llevé la “Poderosa” a lo de Beto porque hacía un ruidito en el motor y ahora se la tuve que dejar hasta mañana.
- O sea, vas a estar sin hacer nada todo el día.
- Así parece, ¿te molesta?
- Mientras no me jodas...
- Vos hacés lo tuyo y yo lo mío.
Y me fui con Eze a ver en que estaba ocupado.
- ¿Cómo va, nene? ¿Qué hacés?
- Hola tío. Nada, acá, renegando con un diseño para un panfleto.
Ahí nomás le empecé a preguntar y repreguntar sobre el trabajo. Se puso entretenido. Bah, eso creía, porque en un momento el Eze me dice:
- Tío, no te enojés, pero tengo dos opciones: o te doy bola a vos o termino el laburo. Adiviná que elegí.
- El laburo, ¿no?
Lo dejé al ingrato con sus dibujitos y encaré hacia la Mabel. Me frenó antes de arrimarme.
- Si no tenés nada que hacer, no lo vengas a hacer acá.
- Ehhh, que mala onda.
- Nada de mala onda. Si me hablás, me confundo. O te quedás mudo o seguí tu ruta.
- Má siii, loco, me voy al club. Morfo allá.
- Dale, pero esta noche se come lo del mediodía.
Y me fui sin saludar, por desconsiderados hacia mi ocio involuntario.

En el Club “Paciencia y Saliva”, del cual soy presidente, las cosas no tenían mayor ritmo. El Rengo limpiaba el buffet y el Pollo (un nigeriano que habíamos adoptado y que era famoso por sus dotes futbolísticas y sexuales) barría el salón, cantando algo en su idioma. Me arrimé a la barra y saludando, dije:
- Rengo, ¿qué hay para morfar?
- Solo hay fiambre, pero hay que hacerlos a los sánguches.
- Bueno, haceme un familiar de jamón y qu...
- Ade, estoy limpiando ahora ¿Podría el excelentísimo presidente de la entidad atenderse solo?
Había un tono de fastidio en su expresión que no escapó a mi percepción, por lo que decidí obviarlo y pasar del otro lado de la barra. Me preparé un sandwich generoso y agarré una latita de cerveza, mientras pude percatarme de que el Rengo tomaba nota de mi “pedido”.
- Para anotar lo que consumo sí tenés tiempo, ¿no?
No me contestó y, guardando la libretita, siguió con sus quehaceres.

Después de almorzar (tarde), me puse a leer el suplemento deportivo del diario. Estaba en eso cuando hizo su entrada el Cadena (mi mano derecha en el club), quien pasó presuroso rumbo al fondo.
- ¿Qué hacés, trastornado? ¿No saludás?
- Disculpá, estoy reapurado, vengo a buscar el taladro que se me cayó una repisa en casa.
- Vení, gil, vamos a jugar al pool.
- ¿Qué parte no entendiste que “estoy reapurado”?
- Qué tipo amargo –dije resoplando.
Y me fui para la puerta, a ver si pasaba algo más interesante. Que embole, por Dios.
Apenas me recosté en el marco apareció la Lily, la tetona de al lado. Se me vinieron encima, ella y sus dos gomas, que parecen tener vida propia.
- Ade, ¿cuando me van a pagar el cable? Cuando decidimos compartirlo quedamos en otra cosa, che. Ya van dos meses que me deben y necesito llamar al plomero para que me destape el desagüe del lavadero.
Le iba a dar una excusa del repertorio que tengo para estos casos, pero cuando me percaté que la Lily lo relojeaba al Pollo que estaba limpiando, del lado de adentro, las ventanas, se me ocurrió algo:
- Che, Lily, ¿para qué vas a gastar en el plomero? Si querés, te mando al Pollo para que te destape la cañería.
La Lily me miró como con desconfianza, no sabiendo si le hablaba en serio o le estaba haciendo una broma de doble sentido. Pero me siguió la corriente.
- ¿Y el Pollo sabe de eso?
- ¿Cómo? Más vale, se da maña para eso y muchas cosas más.
Ahí la Lily hizo una sonrisa cómplice y me guiñó un ojo.
- Bueno, mandámelo. Si hace las cosas bien, capaz que un mes no te cobro, ¿si?
- Hecho, Lily, yo le digo.
Un problema menos. Si el nigeriano se esmeraba, en una de esas teníamos cable eternamente.
Mientras pensaba esto, apareció delante de mí el Corcho, el borracho del barrio. Un tipo tranquilo, manso, que no jode a nadie y a quien todos quieren, pero manguero como él solo.
- Ade, disculpá, ¿no tenés unos mangos pa’ la birra?
- Hacé una cosa, Corchito. Andá hasta el buffet y decile al Rengo que te dé un porrón y lo ponga en mi cuenta.
Al tipo se lo vió incómodo, como que le costaba lo que iba a decir.
- Vó perdoná, Ade, pero ustedes tienen nacional y yo prefiero importada, que venden en el almacén de la otra cuadra.
Un comentario así merecería, como mínimo, una patada en las encías del que lo emitiere. Pero, en su incoherencia, el tipo tenía su razón. Asi que, dándole un billete de cinco pesos, le dije:
- Si, tenés razón, Corcho, disculpá.
- Todo bien Ade, vó no sabías.
- Si, gracias por ser tan comprensivo.
En fin, hay gente peor.
En eso se escuchó el ruido de tacos de mujer muy característico. Era el Oscarcito, el travesti del barrio, un pibe de 22 años que había asumido su condición.
- Qué decís Osc... no, Daiana era?
- Hola Ade, no, ya no. Ahora soy Fran.
- Ok. Che, Fran, ¿no está medio fresco como para mini?
- Y si, pero con la pollerita levanto más clientes.
- Ta’ bien, vos conocés tu negocio.
Justo apareció el Mamasa (un velociraptor humanizado, hermano del Cadena), quien con cara de culo (bueno, siempre anda asi), me saludó con la cabeza e hizo un gesto de desagrado al ver a Fran.
- ¿Y a éste que le pasa? –me pregunta Fran despectivamente.
- Es homofóbico.
- Ah, mirá vos. No sabía que era puto el Mamasa.
- No, bolú. Homosexual no, homofóbico, que no le gustan los gays.
- Ahh, bueno, a mí tampoco me gusta él.
- Uy, se va a poner remal si se entera.
- Jaaaa, que loco. Bueno, me voy a mi esquina, nos vemos.
- Chau nena, cuidate.
- Siempre. Y saludos a la Turca.
Y se alejó contoneándose como una diosa.
Decidí que era la ocasión de regresar a mi cueva hogareña y ver si el día podía terminar mejor que hasta el momento.
Que iluso.

La Mabel estaba acomodando las cajitas de los dividís cuando llegué al ciber. Tenía puesto el jeans que me gusta a mí, el que le marca bien la cola. Una sensación lujuriosa atravesó mi ser y pensé que el día podía terminar de la mejor forma.
La tomé de la cintura y le di un beso en el cuello, que sé que le encanta. Se dio vuelta y con una media sonrisa, dijo:
- Ah, sos vos.
- No, Mr. Músculo soy. ¿A quién esperabas? –contesté fastidioso.
- ¿Qué te pasa, galán? ¿Andás mimoso? Pero hoy vas muerto, corazón –me dijo, acariciándome la cara.
- ¿Por? –dije algo angustiado.
- Porque esta tarde me vino la regla y parece que con todo. Me duele hasta el alma. ¿No te enojás, no?
Y giró para ir a apagar las pc, mientras yo me iba a encargar de bajar la persiana.
Me quedé un momento parado viéndola, levanté la vista al cielo y murmuré:
- ¿Ni esto me vas a dar, Barba? Una sola te pido para que el día valga la pena, pero no.

Eran las 23:30, en media hora se iba este día de porquería. La Mabel estaba profundamente dormida. Me quedé recostado a su lado haciendo zapping hasta que me cansé y fui a la cocina a picar algo. Obviamente, no había nada. Manoteé un pedazo de queso de rallar, algo de mayonesa que quedaba en el cadáver del sobrecito y un cacho de pan medio duro. No había más jugo, pero no me sorprendió, ya que este día iba a ser así hasta el final.
Mientras comía estos mendrugos me fijé en el almanaque colgado al lado de la heladera y se me ocurrió que, por lo menos ahí en el calendario, este martes podía “desaparecer”. Así que tomé la tijera del cajón de costura y me fui decidido a hacer justicia.
Estaba en esta pavada, cuando se oyó que alguien entraba a la casa. Era la Jessi, la hija de Mabel.
- Ade, ¿qué hacés levantado a esta hora?
- Yo, nada, ¿y vos? ¿No tenías que venir a las diez?
- Ah si, pero a mi viejo se le complicó y me trajo más tarde –dijo, mientras abría la puerta de la heladera y sacaba una banana que había escapado a mi requisa.
- Que raro.
- ¿Qué raro qué?
- Nada, porque tu viejo llamó a las diez y media preguntando si ya habías llegado.
La piba pareció atragantarse y tosió un poco, poniéndose colorada.
- ¿Si? Eh... no sé... Ah, me quedé hablando con... la Mirta, eso.
- ¿Por qué me verseás?
- Yo no te verseo –contestó airadamente.
- Tu viejo te mandó a las diez y vos te fuiste a lo del Lalo.
- ¿Qué decis? ¿Cómo sabés?
- Porque me preocupé e hice unos llamados para que te ubicaran.
- ¿Y quién sos vos para controlarme así? –dijo, ya furiosa.
- Soy la pareja de tu vieja y me siento responsable de vos.
- Pero no sos mi viejo.
- No, ni lo quiero ser. Ya tengo mis hijos. Pero vivimos todos acá y tenemos que saber en donde estamos.
- ¿Qué? ¿Sos el Padrino?
- Mirá, mocosa. Si vos querés andar con ese bobito del Lalo, es problema tuyo, pero a la Mabel no le vas a amargar la vida quedándote en la calle a esta hora.
- Ya soy grande para andar solita.
- ¡Grande, las pelotas! Tenés 16 años y la cosa no está como para andar sola por el barrio a la noche.
- ¡Pero si no me pasó nada!
- No te pasó nada porque te estaba vigilando gente amiga.
- ¿¿¿Mandaste gente a seguirme???
- A cuidarte, pavota.
- Sos un mafioso.
- Y vos una atrevida. Si te pasaba algo, tu vieja se muere. Y yo no iba a permitir eso. Vos sabés que si la Mabel estornuda, yo me resfrío. Aparte sos una gila.
- ¿Por?
- Porque si hubieras confiado en mi, me avisabas y yo te iba a buscar del otario y todo solucionado.
- No es otario y no salgo con él.
- Pero él si quiere salir con vos.
- ¿También sabés eso?
- En el barrio se sabe todo, si sabés escuchar –dije, ya más calmado.
La Jessi se quedó de brazos cruzados, rumiando alguna puteada, pero al final dijo:
- Bueno, mejor me voy a dormir, mañana tengo examen.
- Ok, y tratá de no ser tan egoísta la próxima vez. Todos nos preocupamos por vos.
Y me senté a tratar de recordar que iba a hacer con la tijera que tenía en la mano.
Ahí fue cuando sentí los brazos de la nena que me rodeaban por detrás y mientras me daba un beso en la cabeza, me dijo:
- Sos un guardabosque, pero igual te quiero mucho. Hasta mañana.
- Hasta mañana, nena. Yo también te quiero mucho –le dije, acariciando su mano en mi hombro.
Miré la tijera, luego al calendario y, por último, al reloj de pared. Eran las 23:55. El martes no había concluido.
Dejé la tijera en su lugar, le perdoné la vida al almanaque y apagando la luz, me fui a dormir.
Al final, el día valió la pena, como siempre pasa.

22 comentarios:

Stella dijo...

Ade, sabés que ya lo había leído, y mas de una vez, pero me encantó volver a leerlo.
Está muy bueno, de verdad. Te quedó pipí cucú! Es bien barrial.
Mucha merde con el concurso!!


Y el blog te quedó buenísimo!

Ufa, todos halagos, que embole! ajaja

Besooos

Adenoz dijo...

Como que me vaya para la mierda en el concur...?
Ah, no, era un buen augurio.
Gracias, entonces.

Verónica Marsá dijo...

Muy bueno. Adelante!
Estaba tomando anotaciones pero no estoy segura de vuestro sistema de tildes...

Besitos, como dice Stella: "MOLTA MERDA!"

nadasepierde dijo...

Qué cambios por acá!

Se salvó el dia, finalemente!
para un descreido, eso debe estar bien. Muy bien logrado la imagen de barrio, como si lo tuviera presente.

un beso

ADENOZ dijo...

Nada:
El barrio es un micromundo. Y todas las bajezas y virtudes están presentes.

ADENOZ dijo...

Vero:
Y dale con la merda...
Nuestro sistema de tildes? Pero si es igual que allá!

Todos Gronchos dijo...

Adenoz, dejate de joder y recuperá FVP. O al menos intercalá acá comentarios que bien podrían ir en el otro. Mezclá, hacé zapping en tu propio blog, apuntá al blog multitarget, lo que sea, pero no acuestes a FVP.

No vas a ser tan turro de escribir un blog para terminar escribiendo un libro con tus recopilaciones (al menos me va a quedar la posibilidad de decir "sí, yo leía a ese cornudo cuando estaba en el blog", como hago ahora con la de Ciega a citas.

ADENOZ dijo...

TG:
No me da el tiempo, loco.
Después de la vacaciones de invierno vienen los parciales y hay que darle bola.
Aparte, Aníbal no me paga tanto!

Es FPV!

Un abrazo.

Verónica Marsá dijo...

Bueno, por eso que es igual... como yo añadiría algunas y veo verbos acentuados como dejá, que nosotros no acentuamos, pues ya dudo que debería poner otras tildes en algunos "qués".

Había hecho una lista...

Besitos, compi y gracias por las felicitaciones.

ADENOZ dijo...

Vero:
La verdad, preferiría escribir sin menos acentos.
Beso.

Mauricio dijo...

Paso para felicitarlo por el post! Muy bien 10!

ADENOZ dijo...

Mauricio:
Usted es un zalamero.

Mauricio dijo...

Jajajaja!!! Le parece??? No fue buena idea zalamear su post entonces... Deberia haberlo agredido sutilmente pero no senti que era la ocasion... Esos tratos prefiero dejarlos para lo del groncho...
Saludos querido amigo! Siga escribiendo...

ADENOZ dijo...

Dale, agredime, pegame que me gusta, guacho.

Amperio dijo...

Déale palánte, mi viejo. Usté puede. Tiene estilo, compañero. Persevere y verá que le va a ir bien. Ya lo había leído antes, pero me gustó leerlo otra vez. Hay como un sobreentendido, un entrelíneas bien pulenta. Ah, me olvidaba: ¿Se acuerda de ese cien que le empresté, mi viejo..?

UAP, apepé.

ADENOZ dijo...

Ampegaserio:
Claro que me acuerdo de los cien.
Es una espina clavada en lo más íntimo de mi ser. Una situación irresoluta que no me deja garchar. Una ignominiosa cuestión que influye en mis quehaceres, haciendo que mis pensamientos fluyan hacia la deuda contraída y nunca saldada.
Igual no le pienso garpar, sépalo.
Seré culposo, pero no boludo.
UAP, picheto.

Ceo dijo...

Estoy con el comentario de Stella, te va a ir como la mierda con este relato, los diálogos son de primera pero no hay una tramita. Todos los de abajo son super, menos los de Amperio que están teñidos de ideología garca-peronista.
¡Mucha merde para el concu!

ALGUN PERONCHO dijo...

Me tomé tiempo para leerlo y lo felicito cumpa!
Soy muy burro como para criticarle algo, mucha suerte en el concurso.

ADENOZ dijo...

Cardenal Ceo:
Por que no te vas un poquito a la merde?
Gracias por el buen deseo, chabón.

ADENOZ dijo...

Peroncho:
Algún día dejame tu mail, turro, asi armamos algo en los blogs.
Gracias por los conceptos.

Despe dijo...

Me encantó, muy popular :)

- Ah, sos vos.
- No, Mr. Músculo soy. ¿A quién esperabas?

Ese diálogo me mató de risa.

Peronista e hincha del rojo... pero lamento informarte que mi ADN está bien clarito jajaja No me vengas con que el tuyo no porque se arma, ya es tarde para reclamar derechos sucesorios, ¡¿entendiste?!

Algún Peronista dijo...

Yo empiezo, te sumas?