Yo sé que a la Enana le debe haber costado decírmelo, encontrar las palabras, el momento... Pero lo hizo y me la mandó.
- ¿Viste que salió una promo de verano en el gym de la otra cuadra? Dos meses por uno.
Levanté mi vista, interrumpiendo la apreciación de la espuma de cerveza en mi jarra, y dije:
- Que bien ¿Y?
- Nada, que podrías aprovecharla -insinuó.
- ¿Para? -pregunté con un ínfimo y efímero bigote blanco en mi semblante.
- Que se yo. Para bajar la pancita, je. Mucha birra vos.
- Je.
- Aparte se te marcarían los músculos...
- ¿Eh?
- Se te marcarían más, digo, je.
Claro, ella se morfa dos de muzza entera con tres Quilmes y, a lo sumo, le sale un granito en una nalga. Yo como una feta de salame de más y ya tengo que tomar cinco litros de Hepaltagina. Pendeja atrevida.
Así que me anoté en el gimnasio, dispuesto a hacer musculación, aparte de una dieta estricta, libre de carbohidratos, alcohol, grasas y la puta madre que los parió ¿Por qué no me dan un revólver y listo?
Entré medio cohibido con mi bolsito de fulbo y me fui derecho al vestuario. Me cambié para la ocasión: remera verde bien amplia (como para disimular), pantalón negro Adidas (de la época del mundial '74), medias azules y zapatillas blancas. Una buena combinación de colores, a mi entender. En el salón (repleto) había gente de todos los tamaños, pero, eso si, todos con pilchitas de onda, con colores de moda, con marcas del momento. Con mi ropa de extraterrestre me dirigí a quien me guiaría en este trance: Willy.
El muchacho resultó ser un monstruo pelado, con músculos hasta en las uñas que, seguramente, de noche trabajaría de patovica en un boliche gay (cosa que no pregunté). Me dió un apretón de manos a lo chabón (o sea, el saludo donde se agarra la mano tipo pulseada) y con la libre me dió un golpecito en el hombro. Para él habrá sido golpecito, a mi me pareció una estocada de gliptodonte. Me dió una rutina y me largó solito con mi alma, con la recomendación de llamarlo si tenía alguna duda. Sospeché que preguntarle: "¿Qué carajos hago acá?" no entraba en su repertorio de respuestas.
Hice diez minutos de bicicleta que no solo me aburrió sino que no sentí ningún cambio inmediato. Fui a una camilla a realizar cuadriceps (hacés fuerza con las gambas estando sentado y fortalecés los muslos del lado de adelante) y me incliné para colocar el peso. Iba a llamar a Willy para avisarle que faltaba la traba, cuando me percaté que la misma estaba, pero bien abajo, marcando como 800 kilos, que se yo. La puse en 15, mirando a mi alrededor para advertir alguna mirada socarrona. Anduve bien y le seguí dando a otras máquinas.
Cuando estaba haciendo "pecho" con una barra y dos pesas de 5 kilos a cada lado, y mientras hacia una pausa, se colocó en la camilla de al lado un flaquita con lentes y cara de estudiosa. Al verla pensé: "en lugar de hacer pecho, le convendría una cirugía estética para ampliar el busto". En su camilla había una barra con pesas que sumarían unos 20 kilos de cada lado. Se acomodó y se dispusó a hacer su faena. Me dije que alguien debería asistirla, ya que el peso era demasiado para ella y podía ocurrir un accidente. La flaquita hizo tres series de diez antes de que yo pudiera reponerme para mi siguiente tanda y se alejó en busca de nuevos desafíos, mientras yo dejaba escapar el abdomen (que mantenía contraído para no dar vergüenza) del asombro.
Mientras terminaba mi jornada, observaba a los demás, sobre todo a los que lucían buen cuerpo. ¿Para qué iban ésos? Si ya está, ya lo lograron ¿Qué pretenden ahora? ¿Humillarnos? ¿Superarse ilimitadamente? ¿Qué necesidad? Con eliminar los chinchulines y venir cada tanto, listo. Pero no, vienen todos los días, cada vez más peso, más músculos. Y se miran en el espejo y se comparan entre sí, se tocan, hablan de lo mismo siempre. Manga de putos. ¿Por qué no se ejercitan el cerebro?
Y las minas... Tienen el culo tan duro que, en Navidad, deben partir las nueces con los glúteos. Con esos cuerpos de travas callejeros. En fin...
Me fui a la ducha puteando por lo bajo. Qué pérdida de tiempo y guita, por Dió! Y todo para poder pasearse por la playa más o menos decente. Que Enana superficial. ¿Acaso no soy un tipo agradable y divertido? ¿Y mi belleza interior? ¿Ehee?
Encima en el vestuario había un espejo grande como la mierda, que lo reflejaba a uno mientras se vestía, devolviendo una imagen deplorable. Ma' si!! Váyanse todos a cagar! Salgo de acá y me clavo dos birras, me dije. Mientras levantaba el brazo para ponerme Axe, veo como una pequeña hinchazón en el brazo, a la altura del codo. La puta madre, encima esto. ¿Qué sería? ¿Un desgarro? ¿Un hueso salido? ¿Una alergía? Ya me estaba haciendo el bocho cuando detecté lo mismo en el otro brazo.
No podía ser lo mismo en ambos lados y a la misma altura. Esto tenía que ser... Oia! Siiii, era un músculo nuevo!! Había desarrollado, aunque incipiente, una protuberancia merced al ejercicio. No cabía dudas. Como decían los griegos: Conocete a ti mismo. Y yo me juno, eso no estaba antes.
Me terminé de cambiar y arremangué la camisa lo suficiente para que mis "amiguitos" se vieran y salí, cual Suarseneguer, para encontrarme con la Enana y ufanarme de mi nuevo y modelado cuerpo. Tardó bastante en distinguirlos, pero yo sé que ahí estaban y, con un poco de dedicación de mi parte, los haría crecer para orgullo de la Patria.
Nos fuimos tomados de la mano hacia su casa. En el camino se me ocurrió comentarle (con la mejor de las ondas, te lo juro por la Dalma y la Yanina, que son lo que más quiero) que había observado en el gym como las minas fortalecían la cola y que ella podría probar para reducir un poco las caderas. Antes de terminar la frase ya me sabía condenado. La Enana me soltó la mano y no me dirigió la palabra hasta entrada la madrugada.
viernes 1 de febrero de 2008
Yo era un alfeñique de 44 kilos, hasta que...
Publicado por
ADENOZ
en
05:14
Etiquetas: Escribiendo
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5 comentarios:
Bueeeeeeeeeno, volviste!!!!
Asi que la enana te mandó a bajar la zapán? juaaaaaaaaaaa
Maravilloso, hizo bien! Je!
ajajajaa
Me alegro que estes de vuelta en el ruedo!
Besotesssss
jauauaj, ta demas el relato
ahora, nadie saca musculo en una sola sesión, asi que deben ser dos tumores, ojala que benignos
y en donde dice Dalma, no te cuesta nada meterme un link ahi...ya se que no soy yo, pero bueh...
Bienvenido!!!!
güelcanbác, mister ADE.
Ni hablemos del "gym" que me sale alergia. Ese es EL tema en casa. Acá es la vesrre, Julio tiene la cultura del gimnasio desde los 18 (cumple 42 este domingo) y a mí me pone de los pelos que se esté fijando si me salió un pocito más de celulitis (y ya van...), si tengo más panza que la semana pasada, si se me caen las lolas cada día un poco más. Yo odio el gym, odio las rutinas, sólo me banco alguna clasecita con onda de alguna profe que te haga bailar o algo por el estilo. Pero la verdad, los aparatos me aburren.
Cuando decís "la enana", me hacés acordar a Dani -amigote de Julio, que ahora vive en Mendoza- cuando habla de su chiquita, "la pety". El 46, ella 27.
Bueno, espero que encuentres motivaciones para seguir yendo. Te admiro, sos un groso.
Que no decaiga (ni el ánimo ni los musculitos incipientes).
YO el mas superdotado y bien parecido del universo; Yo el genio de los blogs y justiciero de la red os puedo brindar medio minuto de mi valioso tiempo para convertiros en hembras y machos de genital atractivo. Venid a mi Instituto Superior de Estudios Internésicos sito en el palacio de invierno de barrio Las Flores de Rosario, donde la admisión no se mide en dinero sino en ver a tiempo la luz divina que dimano YO, el gran Monotributo. Mis discipulos os pueden ayudar, abrid vuestra mentes y vuestro cuerpos pasivamente a la lubricia de bellos mancebos provistos de grasa de carro en el extremo de sus casi descomunales miembros (casi, porque el verdaderamente descomunal es el mío). Me retiro a mis aposentos, debo descansar mi mente cuatro segundos para seguir beneficiando con mi sabiduría al género humano. besitosssss.
Joerrrrrr
y este ultimo comentario que fue????
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